viernes, 9 de enero de 2009

Entorno da Baskerville. Algunos trabajos

Natalia Crecente
Segundo Fernández

Uqui Permuy
Xosé María Torné


Álvaro Valiño

La diseñadora gallega Uqui Permuy me ha enviado las imágenes que estáis viendo. Pertenecen a la muestra Entorno da Baskerville que, como ya comenté en otra entrada, puede verse en el CGAG (Centro Gallego de Arte Contemporáneo) hasta el día 1 de marzo.
Desde luego, la cosa tiene buena pinta. Si alguno se pasa por allí y es un poco asiduo a este blog, por favor, que nos cuente algo, que los que estamos en la periferia barcelonesa y madrileña, no nos enteramos de nada...

sábado, 3 de enero de 2009

F.H.K. Henrion (1914-1990)

Portada de la revista Harper's Bazaar, 1943.

Cartel, 1943.

Portada de la revista Future no. 2, 1948

Doble página interior de la revista Future no. 2, 1948.


Ilustración "Changing of the guard", 1956.

Cartel Stop Nuclear Suicide, c. 1963.

Hacía tiempo que quería publicar una entrada sobre F.H.K. Henrion, un diseñador que destacó en su tiempo por su compromiso con el diseño y con aquellas causas en las que creyó. Así que aquí va.

Nacido en Nuremberg (Alemania) en 1914, entre 1933 a 1934 estudió diseño textil en París con Fred Levin. Un año más tarde, comenzó su formación como cartelista y diseñador gráfico en el taller de Paul Colin. Allí conoció el trabajo de A.M. Cassandre y tomó contacto con las ideas del arte moderno y, en especial, con el surrealismo.
En 1935 ganó el primer premio del Salon de l’Electricité. Entre 1936 y 1939 abrió diversos estudios en París y Londres y diseñó carteles, packaging y exposiciones.
Su trabajo se mostró en la Exposición Universal de París de 1937 y en la Feria Mundial de Nueva York de 1939.
Cuando estalló la II Guerra Mundial abandonó Francia, para trasladarse a Gran Bretaña -adoptó la nacionalidad británica en 1946- y trabajó como asesor para el Ministerio de Información y la Oficina Americana de Guerra en Londres. Asimismo, realizó carteles de propaganda bélica en los que puede percibirse la influencia del surrealismo y destaca su dominio del fotomontaje.
Henrion trabajó también para agencias de publicidad y editoriales. Fue director de arte de las revistas Contact y Futura y diseñó cubiertas para Harper’s Bazaar. En 1951 abrió la consultoría de diseño Henrion Design Associates. En los años sesenta fue asesor de la British Transport Commission, de Olivetti y de otras empresas, pues uno de los terrenos en los que destacó fue el de la identidad corporativa. Entre sus clientes hay que mencionar a KLM Royal Dutch Airlines, Penguin Books, Shell, London Transport, Coopers & Lybrand, Audi, Cunard Shipping, Oxfam y C&A.
A lo largo de su vida recibió numerosos premios, fue presidente de la AGI y de Icograda, profesor del Royal College of Art de Londres (1955-65) y del London College of Printing (1976-79).
Henrion siempre creyó en la importancia del mensaje pero, también, en la necesidad de cuidar la estética en cualquier trabajo de diseño. Fue un diseñador comprometido y trabajó (la mayoría de las veces como voluntario) en causas con las que se sintió identificado.
Para ver algunos de sus trabajos podéis consultar:
http://www.rennart.co.uk/henrion.html y http://flickr.com/photos/83759236@N00/503204920
A lo largo de su vida escribió varios libros, entre los que hay que mencionar The Image of a Company: Manual for Corporate Identity, Phaidon Press, 1990. (Todavía se pueden encontrar ejemplares en Amazon, a un buen precio).
En el año 2004, la Universidad de Plymouth le dedicó una exposición y en 1989, Mike Hope publicó: FHK Henrion: Five Decades a Designer, Flaxman Productions. (Hoy prácticamente imposible de conseguir excepto en alguna biblioteca americana).

viernes, 2 de enero de 2009

En torno da Baskerville

Cartel de Pancho Lapeña.


Uqui Permuy me ha enviado hoy la convocatoria de esta exposición que se celebrará en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC) del 8 de enero al 1 de marzo de 2009.
Os traduzco el texto que me ha mandado Uqui, gallego (espero que mi traducción sea decente):
En torno da Baskerville es un proyecto de la Asociación Gallega de Diseñadores (DAG).
Partimos de la idea de transformar un elemento icónico, como es un libro, en una obra diferente, un libro objeto, en otro libro o en un objeto en el que no quede rastro de su identidad original. En cualquier caso, la intervención supone la diferenciación y la personalización de una obra seriada o impresa, la creación de un diseño original no comercial a partir de un objeto de manufactura industrial.
Invertimos el proceso de creación: si normalmente creamos una maqueta para la producción, en este caso partimos de un objeto ya producido industrialmente para la creación de un original.
El libro escogido es A imprenta en Galicia. Século XIX, un catálogo o inventario de la producción impresa en ese siglo editado en dos volúmenes por la Xunta de Galicia en el año 2002, en la colección Bibliofilia de Galicia.
Escogemos este por ser una publicación austera y por su fuerza como representación icónica: un libro clásico encuadernado en pastas duras y maquetado con Baskerville, una tipografía diseñada en el siglo XVIII por John Baskerville, criticada durante mucho tiempo porque ‘cegaba a los lectores por sus trazos finos y estrechos’ pero posteriormente muy empleada, precisamente por su elegancia y claridad, en biblias y edición de clásicos literarios.
Se escogió precisamente el nombre de la tipografía, una opción no tomada por los diseñadores que participan en este proyecto pero central en el diseño del libro, para dar título a la exposición.
Los diseñadores gráficos e industriales que participan en este proyecto son: Lía Santana, X. María Torné, Pepe Barro, Xosé Salgado, Uqui Permui, Daniel Bembibre, Antón Lezcano, Álvaro Valiño, Pancho Lapeña, Gisela Ahumada, J. Ramón Méndez, Javier Perez, Jon Solozabal, Alberto Montiel, María Pereiró, María del Rosario Domínguez, Natalia Crecente, Óscar Canal, Óscar Otero, Segundo Fernández e Rafa Caccamo.
Más información en: http://www.cgac.org/
Suerte con la exposición.

jueves, 1 de enero de 2009

Entrevista a Pedro Inoue

Mandala "7 Sisters", 2007.

Detalle de la mandala "7 Sisters", 2007.

Mandala "Long Live Terror", 2007.

Detalle de la mandala "Long Live Terror", 2007.

Hace algunos meses escribí un breve texto en este blog sobre el diseñador brasileño Pedro Inoue. A finales de septiembre le hice una entrevista que publicó ahora. Es un poco larga pero espero que os guste.

¿Dónde estudiaste?
Realicé mis estudios en la Universidad de Mackenzie en Sao Paulo, a finales de los años noventa. Las facultades de diseño de Brasil en esa época estaban bastante anticuadas y dirigidas al mercado de trabajo, con un contenido muy comercial. Yo discutía mucho con todos los profesores e incluso regañé con algunos. Tenía que trabajar para pagarme la carrera y después de dos años y medio dejé la Facultad pues me sentía desilusionado y estaba aprendiendo mucho más con la práctica. Tuve dos profesores que eran buenos artistas plásticos.

Brasil es ahora un país muy atractivo para los amantes del diseño, ¿por qué trabajas en Londres?
En realidad volví a Brasil al final del año pasado. He vivido siete años fuera, trabajando para Jonathan Barnbrook, Marcus Allion & Elle Kawano en Barnbrook Design en Londres. Mi aprendizaje en diseño se construyó por completo en esos años en Londres. Aprendí también muchas cosas que quedan fuera del diseño y considero que mucho más interesantes que este. Aprendí a colaborar con las personas en lugar de trabajar para las personas, a hacer aquello en lo que creo y a tratar de luchar por lo que mi corazón me dice todos los días, haciendo de eso una filosofía en lugar de un objetivo.
Volver a Brasil ahora ha sido un desafío muy grande. Tengo que readaptarme y volver a aprender una serie de hechos de mi país. Volver a entender la política absurda y corrupta, la falta de límites, el exceso de pobreza y riqueza, la gigantesca desigualdad social, la falta de conciencia por el acumulo de dinero, la explotación de los bienes naturales y de los seres humanos, etcétera. Pero, al mismo tiempo, me fascinan las raíces de los árboles gigantes tomando las calzadas de las calles, la cantidad de luz o el contraste de todo, los insectos y moscas tomando los rincones por todos los lados, la trepadora de mi jardín que, después de dos semanas, sin percibirla entró por mi ventana y ya amenaza a mi ordenador.

¿Podrías contarnos algo sobre tu colaboración con Jonathan Barnbrook?
Veo nuestra historia, la mía y de Jonathan, como algo muy especial. Al comienzo del año 2001 fui a Fabrica, en Treviso (Italia) para una estancia. Quedé muy decepcionado con el lugar y decidí probar otra opción. Llamé a Jonathan porque lo conocí en Brasil en 1998, cuando fue a dar una conferencia a Sao Paulo. Fue muy amble y me abrió las puertas de su estudio para una prueba de dos semanas. Recuerdo que cuando llegué, llevaba conmigo el libro No logo de Naomi Klein, que acababa de leer. Lo que parecía ser un interés común por la política del diseño, el consumismo, los manifiestos anti-capitalistas, se transformó en una colaboración personal muy intensa al final del primer año, cuando cayeron las torres gemelas.
Hice un estudio visual sobre el 11 de septiembre y lo dibujé. A Jonathan le gustó mucho lo que vio y comenzamos a trabajar juntos, pasando y repasando el trabajo para llegar a un resultado único. A partir de ahí, colaboramos e hicimos exposiciones en Seúl, Tokio, Londres, París y Estados Unidos, siempre con el tema político o con trabajos personales criticando la guerra de Afganistán, la invasión ilegal de Irak o la guerra del terror contra el terror.

¿Qué significa la palabra utopía para ti?
Utopía es el imposible que busco siempre, por todos los rincones, en todas mis anotaciones, en mis papeles y listas interminables. El otro día estaba haciendo una lista de cosas para cocinar y coloqué, en medio del tomate y la pasta, la palabra utopía. De repente, ¿la encontramos en los supermercados?
Otro día, tomé un libro de Eduardo Galeano, pues tenía la certeza de que había leído algo sobre esa palabra. Sin querer, lo abrí en una página que decía: “Hace pocos siglos, se decía “recordar” para significar despertar y la palabra se usa todavía en ese sentido en algunas regiones de América Latina. La memoria despierta es contradictoria, como nosotros. Nunca está quieta y, como nosotros, va cambiando. No nace para ser ancla. Tiene, antes, una vocación de catapulta. Quiere ser un punto de partida, no de llegada...”

¿Cuál es, para ti, el compromiso social del diseñador gráfico?
Creo que el papel de un diseñador gráfico contemporáneo es completamente diferente al de un diseñador que se formó diez o veinte años atrás. El mundo ha cambiado mucho y no es posible seguir impulsando valores que no se aplican a la realidad actual.
Cuando Jonathan Barnbrook hizo sus primeros trabajos contra la guerra en 1992, eran una novedad (en aquella época) emplear el diseño gráfico para cuestionar problemas mayores. Tibor Kalman, Adbusters y otros marcaron aquella época como un reinicio moderno de la protesta visual, del uso de la comunicación visual para hablar de problemas que realmente importan al mundo.
Hoy en día, llevar a cabo protestas visuales ya forma parte de los curricula escolares. Adbusters se discute en la clase; todo esto ya ha entrado a formar parte de un diseñador. Creo que hacer un cartel sobre Darfur ya no es suficiente. Ahora, el papel de un diseñador va mucho más lejos de un simple poster. Y debemos, -utilizando las puertas abiertas por generaciones pasadas-, criticar y discutir en nuestra profesión y en el mundo problemático y caótico actual. Hacer dinero no es suficiente. El “hacer” dinero acaba volviéndose nuestra única disculpa para no cuestionarnos nuestra conducta como profesionales y ciudadanos, dejando de asumir nuestra responsabilidad en la creación del mundo en que vivimos.
¿Es posible introducir valores éticos en el mundo comercial?
Detrás de todo siempre hay un interés, y partiendo de este punto de vista, es casi imposible que el comercio, el capitalismo, tengan un lado humano. Todas las iniciativas que comenzaron siendo pequeñas, con valores honestos y justos, acaban siendo asumidas por el sistema capitalista, se corrompen y se convierten en una pieza de una gran maquinaria. Tengo todas las razones y ejemplos del mundo para no creer en una salida dentro del sistema. Sin embargo, a pesar de lo que acabo de comentar, tengo que decir que soy un optimista. Creo que en la creación, en la vida... y pienso que habrá alternativas para construir futuros diferentes, ya sea readaptándolos o recreándolos.

¿Podrías contarnos algo sobre tus “brand mandalas”?
Mis mandalas son una respuesta visual al capitalismo y su manera de manipular a través de las imágenes. Mi madre siempre fue seguidora del Budismo tibetano, y crecí rodeado de imágenes tibetanas, de armonía existencial, de nirvana, de iluminación. Esas imágenes siempre hablarán conmigo en un tono sagrado, en un camino de mi trabajo personal. Saboteé esas imágenes, las miné con intereses personales, creando una mentira visual que atrae al espectador. Cuando percibe lo que está mirando, cuando se acerca a la obra, ya es demasiado tarde, ya ha sido conquistado.
Son pequeños infiernos adornados, que cuestionan el poder de la belleza sencilla, de la superficie, y pretenden socavar al capitalismo no por destrucción sino por acumulación.

¿Qué es remembertibet.org?
Para quienes no lo saben, “Remember Tibet” es una iniciativa mía y de Jonathan Branbrook, para cuestionar la ocupación del Tibet por China y dar voz y apoyo a la resistencia pacífica, una de las pocas que quedan actualmente.
Esa iniciativa fue una continuación de nuestras colaboraciones políticas, después de que marché para Brasil. Lo hicimos todo por e-mail y chat y tengo que confesar que fue extraño pero interesante. La idea fue lanzar un movimiento durante los Juegos Olímpicos de Beijing y ahora queremos enfocar el tema a más largo plazo, tal vez implicando a las escuelas, mediante workshops, pero esto no está todavía definido.

Los trabajos no comerciales de Pedro Inoue pueden verse en:
http://www.terror-mon-amour.com/

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Manuela Ballester, ilustradora y diseñadora


Portada de la revista Estudios, años 1930.

Figurín, 1929

El año se acaba pero, ahora que faltan pocas horas para su fin, no quiero dejar pasar el centenario del nacimiento de Manuela Ballester, una artista y diseñadora gráfica injustamente olvidada.

Manuela nació en Vilaseca (Valencia) el 17 de noviembre de 1908 y falleció en Berlín el 7 de noviembre de 1994.

Artista de la vanguardia de los años 1930 y activista del bando republicano durante la Guerra Civil, fue una de las escasas mujeres que estudiaron en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos –se matriculó en 1922 con tan solo catorce años-, ya que procedía de una familia de artistas y tenía habilidad para el dibujo y la pintura. Su padre, Antonio Ballester Aparicio y su hermano Tonico fueron escultores. Este último se formó con ella en San Carlos.

En la Escuela conoce a Josep Renau –con quien contrajo matrimonio en 1932- y entra en contacto con otros artistas de la vanguardia valenciana. Con ellos participará en reuniones artístico-literarias enfocadas hacia la renovación del arte.

Durante los años 1930, colabora con diversas revistas y se convierte en una reconocida ilustradora. Dibuja figurines de moda para Crónica y Hogar y Moda e ilustra y hace fotomontajes para publicaciones de izquierda como Estudios, Orto y Nueva Cultura. Colabora, también, con la editorial Cenit y se encarga de las portadas de la colección Nostra Novela, además de realizar carteles. En 1936 realiza uno de los primeros dirigidos a las mujeres para animarlas al voto a favor del Frente Popular. Un año más tarde, colabora con Renau en la organización del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París.

Finalizada la Guerra Civil marcha al exilio con su marido y sus hijos, primero a Francia y, después, a México, donde permaneció hasta 1959. Allí realiza murales y carteles de cine, junto a Renau, con quien trabajó en el taller estudio que fue la principal fuente de ingresos de la familia.

A partir de 1959 se instala en el Berlín Este, siguiendo a Renau. Allí trabaja para editoriales alemanas, realiza fotomontajes y dibujos para la Agencia general de Noticias Alemanas y dirige y colabora en una revista de moda.

Su relación con Josep Renau fue siempre difícil y, finalmente, acabó en separación.

Poco interesada en ser famosa, en las escasas entrevistas que le hicieron a lo largo de su vida, siempre habló más de su marido que de si misma. Por otra parte, la dedicación a sus cinco hijos restó tiempo a su desarrollo profesional.  Todo esto es, sin duda, causa del escaso reconocimiento que, hasta el momento, ha conseguido su obra.  

Si queréis conocer algunos detalles sobre la vida y el contexto de Manuela Ballester podéis consultar un artículo de Cristina Núñez Díaz  en:  http://debatabat.cat/web/read_article.php?article_ID=149&cat_ID=4

Recientemente (17 de noviembre), la asociación valenciana DonesenArt presentó el documental Manuela Ballester, el llanto airado, dirigido por la cineasta valenciana Giovanna Ribes, en colaboración con Concha Ros y Silvia Macip.  

Trabajo útil o esfuerzo inútil (William Morris, III)


Tarjeta de miembro de la Federación Democrática, diseñada por William Morris. 

Prometo que esta es la última cita que coloco en el blog (por lo menos por hoy) de Morris, pero ya que estamos, no quería dejar de ponerla:

"... ha llegado a convertirse en un artículo de fe para la moralidad moderna el hecho de que todo trabajo es, en sí mismo, bueno, creencia muy oportuna para los que viven del trabajo de los demás. Pero a aquellos que trabajan para otros les recomiendo no fiarse y estudiar la cuestión con un poco más de detenimiento." 
(Trabajo útil o esfuerzo inútil, conferencia pronunciada en el Club Liberal de Hampstead en 1884. Publicada por primera vez como folleto de la Liga Socialista, 1885).

¿Cómo vivimos, pues, bajo el sistema actual? (William Morris, II)

William Morris con los miembros de la Liga Socialista de Hammersmith. (Morris es el quinto de la segunda fila, empezando por la derecha). 


Bueno, como he visto que os gustaba el texto de Morris que he colocado en la entrada anterior, aquí viene otro fragmento. El título es una pregunta que Morris plantea en
Cómo vivimos y cómo podríamos vivir. Como veréis, salvo las referencias a la máquina de vapor, el resto de lo que dice resulta bastante actual.
Hay momentos en los que no hay nada como leer a los clásicos...

“Mientras tanto, pasemos de esa competencia entre las naciones a la competencia entre los ‘organizadores del trabajo’: grandes firmas, sociedades anónimas capitalistas en suma, y veamos cómo la competencia ‘estimula la producción’ entre ellos: porque está claro que la estimula, pero, ¿qué clase de producción? Bien, la producción de algo que puede ser vendido con beneficio o, mejor, la producción de beneficios. Y observar cómo es estimulada por al guerra comercial: cierto mercado solicita ciertos productos: hay, por ejemplo, un centenar de industriales que fabrican esa clase de productos y cada uno de ellos querría, si pudiese, tener ese mercad para él solo y lucha desesperadamente para conseguir lo máximo posible, con el resultado evidente de que las cosas se salen de madre, el mercado queda saturado y toda esa fiebre de producción viene a sofocarse en rescoldos fríos.

¿No se asemeja esto a una guerra? ¿Es que no veis el desperdicio que implica? ¿Desperdicio de trabajo, de pericia, de destreza, de vida misma en suma? Quizá replicaseis: sí, pero abarata los productos. Y en cierto sentido es verdad, pero sólo en apariencia, puesto que los salarios de un trabajador corriente tienden a hundirse en la misma proporción que los precios. ¡Y a qué precio logramos esa apariencia de baratura! Hablando llanamente, al precio de estafar al consumidor y matar de hambre al verdadero productor en beneficio del tahúr, que utiliza tanto al consumidor como al productor como si fueran sus vacas lecheras. No necesito insistir en el asunto de la adulteración, pues cada uno sabe el papel que desempeña en esa clase de comercio; pero recordad que es un factor absolutamente necesario para la obtención de beneficios a partir de los productos, que es al ocupación de los denominados industriales, y deben comprender esto: que, tomado así, a bulto, el consumidor se halla totalmente indefenso frente al tahúr: los productos le son encajados por su baratura y, junto con ellos, un cierto estilo de vida que esta baratura enérgica y agresiva determina. Y tan largo alcance tiene esta maldición de la guerra comercial que ningún país está libre de azote. Tradiciones de milenios se derrumban ante ella en menos de un mes; invade un país débil o semisalvaje y todo cuanto allí existe que se idílico, placentero o artístico es pisoteado y hundido en un lodazal de sordidez y fealdad; el artesano javanés o hindú no puede ya ejercer su oficio tranquilamente, trabaja unas pocas horas al día y creando un laberinto de éxotica belleza en una tela: en Manchester se ha instalado una máquina de vapor y esta victoria sobre la naturaleza y sobre mil tercas dificultades es utilizada para el mezquino trabajo de producir una serie de estuco, de mala porcelana, con lo que el obrero asiático, si no muere de hambre, como tan a menudo sucede, se ve arrojado a una fábrica para rebajar aún más el salario de su hermano, el obrero de Manchester, y nada de su antigua personalidad se mantiene, a no ser posiblemente una acumulación de aborrecimiento y miedo hacia su mayor mal, su amo inglés. El isleño de los mares del Sur tiene que abandonar la talla de sus canoas, su dulce descanso y sus graciosas danzas para convertirse en el esclavo de un esclavo: pantalones, lana barata, misioneros y enfermedades mortales. Tiene que tragarse toda esa civilización en bloque y ni él ni nosotros podemos ayudarle hasta que el orden social haya reemplazado a la monstruosa tiranía de la especulación que lo ha arruinado.” 

(Cómo vivimos y cómo podríamos vivir,  fue una conferencia que Morris impartió en 1884 ante la Asociación de la Federación Democrática de Hammersmith. La publicó en 1887). 

De paso, os dejo un enlace en el que podréis encontrar una biografía de Morris y sus textos (lamentablemente, sólo están en inglés): http://www.marxists.org/archive/morris/works/chrono.htm

William Morris. Cómo vivimos y cómo podríamos vivir


Releyendo un libro de William Morris, he encontrado el siguiente texto que, a pesar de que tiene más de 100 años, no me parece tan anticuado… (por desgracia). 

“Y de nuevo la palabra arte me lleva a plantearme mi última exigencia, y es que el ambiente material que nos rodee sea agradable, generoso y bello; sé que es una exigencia ambiciosa, pero les diré que, si no puede ser satisfecha, si toda comunidad civilizada no puede proporcionar ese ambiente a todos sus miembros, no quiero que el mundo prosiga; la existencia del hombre habrá sido mera miseria. No creo que, bajo las actuales circunstancias, sea posible hablar con demasiada vehemencia sobre este asunto. Pero estoy seguro de que llegará el día en que la gente encuentre difícil de creer que una comunidad rica como la nuestra y con tal dominio sobre la naturaleza exterior, haya podido someterse a una vida tan mezquina, andrajosa y sucia como la nuestra.

Y, de una vez por todas, no hay nada en nuestras circunstancias, salvo la persecución del beneficio, que nos arrastre a ello. Es el beneficio el que amontona a los hombres en enormes e imposibles aglomeraciones llamadas ciudades, por ejemplo; es el beneficio el que allí los hacina en barrios cerrados, sin jardines ni espacios abiertos; es el beneficio el que no toma la más mínima precaución contra la inmersión de distritos enteros en nubes de humos sulfurosos, que transforman hermosos ríos en inmundas cloacas; el que condena a vivir a todos, salvo a los ricos, apretujados en viviendas estúpidamente reducidas en el mejor de los casos, porque en el peor, no hay ni siquiera palabras para designar tal ruindad.

Me parece casi increíble que podamos soportar tan crasa estupidez; pero sé que no lo haríamos si pudiéramos remediarlo. No la soportaremos cuando los obreros se quiten de la cabeza que son un mero apéndice del proceso de creación de beneficios, que cuanto más beneficios se obtengan, mayores empleos y salarios más altos tendrán y que, por lo tanto, toda la inmundicia increíble, el desorden y la degradación de la civilización moderna son signos de su prosperidad; lejos de ello, son los signos de su esclavitud. Cuando hayan dejado de ser esclavos exigirán, como lo más natural del mundo, que cada hombre y que cada familia sea alojada con holgura; que cada niño pueda jugar en un jardín cercano a la casa de sus padres; que las casas, por su evidente decencia y orden, puedan ser ornamentos de la naturaleza y no desfiguraciones de ella, porque es casi seguro que la decencia y el orden mencionados, cuando lleguen a ser habituales, llevarán con casi toda certeza a la belleza en la construcción. Todo esto supondría, por supuesto, que las gentes –es decir, la sociedad en su conjunto- debidamente organizadas, en posesión plena de los medios de producción, no como propiedad individual, sino empleados por todos según lo exija la ocasión; y no sólo en esos términos es posible; en cualesquiera otros la gente será arrastrada a acumular riquezas privadas para sí misma, y la consecuencia será una vez más el derroche de los bienes de la comunidad y la perpetuación de la división de clases, lo que significa guerra y despilfarro continuos.” (William Morris. Cómo vivimos y cómo podríamos vivir. Conferencia publicada en 1887). 

martes, 30 de diciembre de 2008

Paco Fernández. Analógico y digital









Interiores del libro-objeto, presentado en el proyecto final de estudios.


He de decir que respeto y quiero a mis alumnos y que me gusta, especialmente, trabajar con ellos en sus proyectos finales porque es el momento de unir teoría con práctica. Siempre me ha parecido que era una buena oportunidad para demostrar aquello que decía Kurt Lewin: “No hay nada más práctico que una buena teoría”. Es verdad, también, que con algunos proyectos me siento más feliz que con otros y que con algunos alumnos la relación es más fluida que con otros. Este es el caso de Paco Fernández, un alumno que a día de hoy es ya un profesional. Inteligente y trabajador, creo que diseña con una gran sensibilidad, a veces difícil de encontrar en la práctica habitual del diseño. 

Su proyecto final, -tutorizado además de por mí por Rober Pallás y por Oriol Nicolas en la Escola Elisava-, es un excelente libro-objeto, lleno de poesía.

Quería haber hecho un pequeño artículo sobre él pero me parecen mucho más interesantes las respuestas que dio a mis preguntas, en una entrevista que le hice en septiembre pasado, que hacer paráfrasis de ellas, así que aquí va esa entrevista, tal cual. 

Feliz año, Paco y mucha suerte.

 

¿Por qué decidiste estudiar diseño?

Lo de estudiar diseño fue una cosa casual, desde muy pequeño quería ser farmacéutico, y al terminar COU, entré en la Facultad de Farmacia de Granada, donde estuve 3 años estudiando la carrera, una profesión que aún me gusta. Por causas personales decidí cambiar de estudios y por casualidad decidí estudiar diseño. Lo intenté en la Escuela de Arte de Murcia pero no me admitieron, debido a mi poca experiencia en el tema, pero otra vez por casualidad me admitieron en la escuela de Arte de Orihuela, donde pasé tres años estudiando un ciclo formativo de grado superior de gráfica publicitaria, allí y gracias a un gran profesor Ricardo Gómez, empecé a amar el diseño. Todo sea dicho, siempre he tenido amor al arte en general y a la pintura, la cual practicaba desde mi infancia. De allí y tras algunos problemas pasé a estudiar en Elisava.

 

Has estado en Alemania con una beca Erasmus, ¿qué diferencias

encuentras entre la formación del diseño en Alemania y en España?

La formación de un país depende de su historia en el campo al que nos refiramos. Alemania es una gran potencia del diseño, la comunicación, la música, la literatura y la eficiencia, cualidad muy protagonista del diseño. Alemania aunque no lo creamos es una nación muy destacada en Europa, en España por el contrario tenemos otros valores que nos hacen diferentes. El diseño aunque presente, no ha sido, me parece, hasta ahora, una parte importante de nuestro modo de vida.

 

¿Qué es para ti el diseño?

Para mi el diseño es vida y no vida. Para mi el diseño es hacer mejor la vida al otro, más agradable, cuidar las maneras, los detalles y el buen hacer. Pero desde un punto de vista vital el diseño puede no ser nada, es decir sólo parte del mundo que creamos encima de nuestra naturaleza, o bien ser todo, nuestra manera de hacer mejor el mundo, que no elegimos así, y que sólo disfrutaremos un rato.

 

¿A qué área te gustaría dedicarte? Y qué proyectos de futuro tienes.

Me gustaría dedicarme a tantas cosas que sería innumerable, pero dentro del diseño me gustaría crear objetos que hagan la vida más agradable. O bien objetos gráficos o bien objetos de cualquier medida física o espiritual. Creo que me gusta el diseño como arma de hacer y proyectar, lo de menos es qué hacer, lo de más solucionar problemas haciendo. Mi futuro es incierto pero me gustaría tener mi propia empresa y poder enseñar y divulgar el diseño a través del mundo, puestos a soñar. Como dice mi padre, soy muy soñador.

 

¿A qué diseñadores admiras?

A los que tienen ideas e ideales, y son capaces de dejar algo escrito para el futuro, un ejemplo que admiro mucho es a Otl Aicher, por su lucha.

 

Sé que te gusta leer poesía. ¿Diseño y poesía tienen algo que ver?

Es un dilema que tengo, la poesía puede aplicarse a cualquier cosa, al diseño tal vez, pero la duda es ¿hace falta la poesía en el diseño? Mi abuelo era poeta, mi padre también, y a mí me apasiona la poesía. Para lo que sí es útil la poesía es para adquirir sensibilidad en las palabras y precisión con ellas, eso me parece imprescindible para cualquier diseñador. El lenguaje es el diseño y viceversa. La poesía te hace libre.

 

Has hecho un proyecto de diseño para el que previamente has tenido

que realizar una investigación teórica y has leído a

Otl Aicher. ¿Cuál crees que es el papel de la teoría y la

investigación en el diseño?

Yo no concibo la no investigación en el diseño, la investigación puede ser clave para el mundo que queremos hacer. La investigación nos hace ser más atrevidos y ser mejores profesionales, la investigación y la historia son nuestras raíces para diseñar el mundo. Para mi ha sido muy grato y muy costoso investigar, pero ahora sé más de Otl Aicher y lo entiendo mejor, a él y a su trabajo. Era un hombre admirable, y sólo leyendo sus libros uno puede entender qué quiso hacer con su vida y los que le rodeaban.

 

Háblanos de tu proyecto final

El objetivo personal de mi proyecto era entender la figura de Otl Aicher, sus teorías y su trabajo, y todo eso a través de su libro Analógico y digital. Y a partir de aquí decidí entender la diferencia de estos dos términos y hacer un libro con una interpretación propia más sencilla, para que otras personas entendiesen el mundo en el que viven desde un punto de vista filosófico. Y además decidí trabajar con las manos todo el proyecto, sin utilizar el ordenador. El proyecto al final era un compendio de expresiones y decisiones propias, donde yo intentaba entender el mundo en que vivo, ya que para mi toda expresión física y de los sentidos es la única forma que conozco de percibir las cosas y las personas. Desde esta no comprensión propia de las herramientas digitales, he intentado participar en la creación con las manos de algo que no es arte sino diseño.

 

Aunque aún lo tiene en construcción, creo que en breve podréis echarle un vistazo a su blog: http://prosagrafic.blogspot.com

Y más felicitaciones navideñas

Christma-film de M&CSaatchi

E-card del Design Council

Dos links más de tema navideño, uno es una peliculita realizada por M&CSaatchi http://www.mcsaatchi.com/christmas/video/video.html y otro, la felicitación de Navidad del Design Council de Londres: http://www.designcouncil.info/xmas08/ que aprovecha la ocasión para concienciar sobre el despilfarro energético de estas fiestas.