jueves, 4 de septiembre de 2008

Pati Núñez. Coherencia ética

Packaging "Fuensanta", 2008.

Identidad y packaging "Cacao Sampaka", 2000-2007.

Packaging "Armand Basi", 2000-2007.
Packaging "Magrit" (zapatos), 2004.



Bolsa "Vinçon", 1996.

Un comentario que hacía Miriam al post que dediqué a “Un mundo feliz”, me dio pie para hablar del compromiso de los diseñadores y de cómo también puede demostrarse en el trabajo más cotidiano. Y ya que ayer Pati Núñez recogió su flamante premio, me gustaría citarla como un buen ejemplo de esto.
Pati trabaja para el mundo empresarial pero tiene muy claras las ideas. En una entrevista –cuyo enlace coloqué junto al comentario sobre el premio- le preguntaban qué haría con la imagen del PP y ella respondía: “Para comenzar, no puedo trabajar para alguien en quien no creo, por tanto les diría que no puedo trabajar para ellos. Soy muy estricta con mis creencias éticas, políticas y religiosas. No quiero ayudarles a que tenga una buena imagen y no tengo ningún inconveniente en decirlo”.
En relación con otra pregunta de esa misma entrevista, la diseñadora comentaba: “Tampoco acepto clientes que provoquen mucha contaminación. Una vez me quisieron encargar un azúcar muy elitista, con mucho plástico, y me negué. Todos hemos de ser un poco más racionales y no podemos hacer que la gente tire el dinero y contamine el mundo, aunque eso quiere decir renunciar a cosas”.
Pati nació en Figueras en 1959. Estudió diseño gráfico en la Escuela Eina de Barcelona donde se graduó en 1978, para convertirse inmediatamente, y a los diecinueve años, en profesora de dicha institución educativa.
Durante el primer lustro de la década de 1980 trabajó, en periodos alternos, para Taula de Disseny -por aquel entonces uno de los mejores estudios españoles- pero en 1985 abrió su propio estudio, desde el que ha realizado trabajos para clientes de la categoría de Vinçon, la Fundación Miró o Armand Basi.
A lo largo de su trayectoria profesional ha recibido numerosos premios Laus y, en el año 2006, fue galardonada por la Generalitat de Catalunya.
Para ella el diseño es comunicación, como señaló en una entrevista publicada en El Periódico (13/12/2007): “La de un producto y la del mundo de emociones que lo rodea”, mientras añadía que los diseños que consiguen ser “un gol de mercado” son los que llegan a las emociones de mucha gente.
Aunque pocos deben ser los que no conozcan a esta diseñadora, aquí está la dirección de su web, donde puede verse su espléndido trabajo:
http://www.patinunez.com/

9 comentarios:

Ch dijo...

La considero una gran diseñadora, pero esa manera de hablar de política... me hubiera sorprendido más si dijese que no ayudaría a ningún político, ya que atacando al PP,además de estar muy visto, adquiere ese "tufillo" a diseñador socialista progre de los 90, que hoy por hoy esta muy pasado de rosca (aunque los que van del palo viven muy bien hoy dia...). Ojo que el PP lo considero un partido detestable y de mendrugos que no ha hecho nada por el diseño ni la cultura.

El diseño sin política creo que es más bonito.

Raquel Pelta dijo...

Creo que no te has leído bien el texto que he escrito.
Pati no estaba hablando de política. Le hicieron una pregunta directa, en la que el periodista le preguntaba qué haría con la imagen del PP -lee la entrevista que viene en la otra entrada que he escrito sobre Pati. Está en catalán pero se entiende perfectamente-.
Lo único que hizo fue responder a lo que se le estaba preguntando con toda la sinceridad de la que es capaz.
Le preguntaban por el PP y no por lo que haría respecto a otros partidos políticos.
Por otra parte, lo que ella está diciendo es que no trabaja para aquello en lo que no cree, que es toda una lección de ética. Lo que es más, lo dice públicamente en un medio de comunicación, no ante un grupete de amigos para quedar bien.
Respecto a lo del diseño sin política, me parece que no hay nada sin política.
Al fin y al cabo, el diseño está ligado a la sociedad, a la cultura y a la economía que, desde luego, a día de hoy, que yo sepa no son terrenos inmaculados y libres de ideología.
¿O no son políticas muchas de las exposiciones que vemos como, por ejemplo, las de la conmemoración del 2 de mayo?
¿O no es política lo que hacen las macroempresas transnacionales?, si hablamos en términos comerciales.
No olvidemos que, en el 90% de los casos, el diseño es una herramienta para el desarrollo comercial de las empresas y, en ese sentido, no deja de ser un instrumento político.
¿O no son políticas las decisiones sobre cuestiones como la eutanasia, por poner un ejemplo, sobre el carácter laico o no del Estado o sobre la pena de muerte,por poner otros dos ejemplos más?
Somos ciudadanos y como tales, seres políticos. Quién más, quién menos, tiene una visión del mundo que expresa cuando vota y cuando no vota.
Dudo mucho que si queremos ser coherentes con nuestros principios éticos podamos dejar al margen nuestras ideas cuando trabajamos.
Somos personas enteras y no partes y, por tanto, no tengo muy claro que sea posible dejarse las creencias en casa.
Los diseñadores son ciudadanos y pienso que tienen derecho a comportarse como tales pudiendo decidir qué encargos asumen o no y si alguno de esos encargos no coincide con sus ideas políticas, no veo nada malo en expresarlo.
Saludos.

lanadasumida dijo...

Gracias por esta entrada, Raquel.
Pati me parece muy buen ejemplo de lo que te preguntaba ayer....
lo que quería saber era si cabía la posibilidad de rechazar trabajos (no teóricamente, sino en la realidad) según tu ideología dejando al margen el crecimiento de tu carrera. (Aunque por otro lado si haces cosas de las que no te sientes orgulloso/a.. la carrera profesional acabaría pesando, digo yo).

Un abrazo!!

Miriam

masaoms dijo...

Hola Raquel,
Sóc la Marta de 18kt, ja tinc la direcció del teu blog i et tinc linkada al meu!! Merci per tenir-me als teus links, és tot un honor!
Una abraçada,
Marta.

Raquel Pelta dijo...

Hola Miriam,
pues como ves, rechazar o decir que sí a un trabajo es una decisión completamente personal. Evidentemente depende de las circunstancias de cada uno. Cuando, por ejemplo, se tiene que mantener a una familia, es más difícil decir que no a algo que no gusta o no te interesa por las razones que sea y lo mismo sucede cuando se está en el paro.
Pero, efectivamente,las elecciones -para mal o para bien- acaban influyendo en el portfolio como cada una de las decisiones que tomamos en la vida, que forman parte de nuestra historia.
Ahora bien, siempre se trata de las prioridades que cada uno tiene en la vida y de los valores de cada cual. Hay gente que coloca el prestigio por encima de cualquier otra cosa y hay quienes quieren para sí mismos otras cosas.
En fin, como dice mi amigo Rodolfo Franco, en esta vida se puede ir por la autopista o por la comarcal.
Un abrazo.

Raquel Pelta dijo...

Hola Marta,
tu blog es estupendo, así que estoy encantada de tenerlo entre mis blogs preferidos.
Gracias a ti por hacerlo.
Un abrazo.

quique dijo...

hola a todos,

bueno. entre interlineado e interlineado, escribo un poquito.

no estoy seguro del tema de la conciencia ética del diseñador. hace unos dos años, raquel, te oí decir en la muuu (la primera, que este año, la tercera te la has saltado… ejem…) que el diseño, que el buen diseño, es el éticamente correcto. precisamente, éste año en la muuu, en la conferencia de joan costa, se dijo (lo dijo él) que el diseño no atiende a política y que, por ello debía ponerse en funcionamiento un manifiesto por el diseño del s xxi. bueno, en realidad una revisión del manifiesto de mismo título que ya sacó en 1998. también, haciendo referencia a esto, el first things first del 64 y su revisión de 2000, vemos como el diseñador debe acoger una visión cada vez más implicada y "ética" en su trabajo. hasta aquí, de acuerdo.

luego, vienen mis dudas (pseudo-existenciales). ocurre que la mayoría de diseñadores trabajamos para agencias de publicidad, departamentos de marketing, etc. en mi caso, por ejemplo, he trabajado para ayuntamientos de ideología cuasi-fascista (valencia) por estar, en ese momento, en una agencia de publicidad que llevaba esta cuenta. también, ya como freelance, para empresas relacionadas con la construcción; y ahora, en un estudio pequeño y potente, para empresas con un pasado ligado a cuestiones religiosas. sólo son 3 ejemplos, pero habría más situaciones en las que he trabajado para empresas cuyos ideales no son precisamente los míos. ésto, en el mundo del diseño, es lo normal. así, vemos a autores en principio comprometidos con lo que sucede a su alrededor, como peret, mariscal, etc., realizar campañas para agencias de publicidad cuyo principal ingreso es el de las multinacionales; o la misma copa américa, de la cual sabemos lo que se dice (y casi todo, verdad…).

lo que decía, ya que me he perdido un poco; dónde está el límite? quiero decir… veo a mariscal quejándose del gobierno valenciano, haciendo burla de su alcaldesa, pero resulta que hace una campaña por un pastón para un evento que aumenta la popularidad de aquella en un porcentaje bastante elevado; o una identidad para una caja (ban) por otro pastón, cuyo accionariado, participación o como se diga está formado por mayoría de gente ligada a ese gobierno; y ya no quiero hablar de si la política de uno u otro partido es ética, puesto que salvando las acciones sociales, poco diferencia a las dos propuestas de economía neoliberal defendidas por pp y psoe, donde las multinacionales son las protegidas y los trabajadores los desfavorecidos.

es decir, cómo podemos hacerlo? decir no, sí. pero a todos? creo que a casi todas las empresas hoy en día se les puede criticar de una militancia en el bando "oscuro", por decirlo de alguna manera. hace unos tiempos, después de leer "no logo" de naomi klein, me planteé si esto podía cambiarse. y, sinceramente, creo que es difícil. más que nada porque el hecho de enfocar si el buen o mal diseño depende de la adscripción política (recuerdo en aquel muuu que se dijo que el diseño de los uniformes nazis, por ejemplo, era de una factoría impecable, siendo el fin de los mismos un tanto detestable…) es algo difícil de encajar en estos tiempos. y ya no digo el hecho de decir si alguien es políticamente correcto en sus diseños, puesto que pati ha rechazado al pp en campaña política (lo cual veo muy bien) pero seguro que ha trabajado en alguna ocasión para clientes ligados a alguna organización que, si dejara las manos sobre la mesa, posiblemente las tendría sucias…

difícil cuestión. supongo que al final, lo que queda, es hacer el trabajo que te apetece hacer, sabiendo que luego no te arrepentirás… o ahí, al menos, pongo yo el límite…

hala, a trabajar un rato más!
abrazos!

q

Raquel Pelta dijo...

Hola Quique,
Pues no, no voy a muuu primero porque mis obligaciones me lo impiden y segundo porque ya no está una para ir a casas de colonias, albergues juveniles, etc…, a compartir ducha ni dormitorio con nadie que no sea lo suficientemente conocido. Dejé atrás mi etapa juvenil -y menos mal- hace su tiempo.
Y ahora hablando en serio, como comentaba en mi intervención anterior, creo que la ética es un terreno muy personal y, como también dije en la conferencia de muuu de hace dos años, es el territorio de la duda. Por mi parte, no me considero en condiciones de juzgar a nadie. Cada cual se las apañará con su vida y su conciencia como pueda o quiera, pues cada uno de nosotros somos "nosotros y nuestras circunstancias", parafraseando de algún modo a Ortega.
En esto del diseño hay gente que piensa que se puede ser neutral. Yo considero que no, que nadie es neutral porque en la vida no somos neutrales. No conozco a nadie al que le dé igual el chocolate o la fresa, el frío o el calor, una película u otra..., tener novio/a o no, etc… Vamos, y si existe alguien al que todo le dé igual, seguramente es que está muerto y no lo hemos notado.
Siempre tenemos preferencias y siempre estamos decidiendo. Lógico, ¿no? Somos seres con ideas y creencias y no me parece que sea sencillo dejarlas en casa cuando uno entra en el trabajo, ya se sea diseñador, profesor o médico.
Así que me resulta difícil creer que se pueda ser neutral. Otra cosa es que, precisamente, por las circunstancias de nuestras vidas, a veces tengamos que tomar decisiones que entran en contradicción con nuestros principios éticos. Los seres humanos somos contradictorios pero eso es parte de nuestra naturaleza, si no, seríamos robots y, como señalaba antes, depende de la situación personal de cada cual en determinados momentos de la vida. Es fácil decir yo no haría esto o lo otro si a uno no le ha tocado enfrentarse a ello.
Ahora bien, si hablamos de política, todo depende de lo que se entienda por política. Yo, como Simon de Beauvoir, considero que lo personal es político. Y eso no tiene nada que ver con cuestiones de militancia de partido. De hecho, yo no milito en ninguno porque siempre he tenido ideas propias y no me gusta la disciplina de grupo. Soy poco gregaria, me temo.
Para mi, política es dejar morir a la gente de hambre cuando en el mundo hay recursos más que suficientes. Política es consentir los desmanes de los especuladores inmobiliarios y pensar que nuestra economía va bien y política es diseñar y producir únicamente para gente con dinero. Política es, también, que todo el mundo estudie y pueda ir al médico gratis, que la gente tenga unos derechos y una seguridad en su puesto de trabajo y un largo etcétera de cosas que, a mí particularmente, como ciudadana me afectan. Hay buena y mala política pero a lo que voy es a que cotidianamente nos enfrentamos a situaciones que no nos dejan indiferentes, muchas de ellas relacionadas con decisiones políticas que influyen de modo directo en nuestras vidas y si no, sólo hay que mirar qué está pasando con la crisis económica de la que tanto se habla.
Creo que, además, no hay que confundir ética con política y, desde luego, todavía menos con política de partidos porque para mi gusto, la ética de los políticos es un poquito laxa, por decirlo de una manera suave.
Por otra parte, creo que el "buen diseño" no es un término ligado a partido alguno -desde luego, yo no he dicho jamás semejante cosa-. Si es que podemos hablar de buen diseño, para mi sería aquel que responde a las necesidades reales de las personas. Unas necesidades que incluyen muchos aspectos, desde los utilitarios hasta los emocionales y que, por supuesto, es respetuoso con el medioambiente, con las diferencias culturales y con los derechos humanos. Lo digo, por el comentario que haces sobre los nazis. No estuvimos hablando de sus uniformes sino de la gráfica, la comunicación y el cine que hacían pero es lo mismo. No se puede negar que sus carteles, por ejemplo, eran estéticamente atractivos y que cumplían con sus objetivos a la perfección. Quienes los realizaron se sentirían, seguramente, orgullosos de recibir tan buenos encargos e incluso comulgarían con las ideas del régimen. Ahora bien, los ideales que había detrás de todo aquello no eran muy respetuosos con los derechos de las personas. Así que ya hay una razón para que no fuera tan buen diseño, desde mi punto de vista u ciñéndonos exclusivamente a cuestiones éticas. (Y hay que recordar que la ética descansa sobre principios universales).
Por otra parte, y como le decía a Miriam, en un comentario a la entrada de Un Mundo Feliz, se puede hacer un diseño ético sin necesariamente ser un activista y tratando de ser lo más coherente con uno mismo.
Me parece que a menudo se confunde diseño ético, social y activismo. Pero esto son disquisiciones en las que no voy a entrar aquí porque este comentario ya es lo suficientemente extenso.
Y hablando de otra cuestión. El First Things First tuvo el valor que tuvo en su momento: activar e impulsar la reflexión y la discusión sobre la ética en el diseño que estaba algo olvidada y perdida. No tengo claro si ahora hacen falta más manifiestos porque la cuestión está constantemente sobre la mesa y el que estemos escribiendo aquí, así lo demuestra. En estos momentos hay muchos diseñadores activistas y, además, también hay otros muchos muy implicados en hacer diseños que mejoran la vida de las personas. Si no, fíjate en los proyectos de accesibilidad, wayfinding, sostenibilidad, etc…que hacen estudios como IDEO y que cada vez están adquiriendo más importancia. Y, por supuesto, en las clases se habla cada vez más de estos temas y en Internet hay muchísima información.
En todo caso, no todo es comercio en el diseño y aunque haya una parte que lo sea, las cosas también pueden hacerse con el respeto y la dignidad que se merecen las personas –últimamente únicamente llamadas consumidores-. Puede que el diseño no cambie el mundo pero yo sigo pensando que puede ayudar a mejorarlo. Es, por supuesto, una opinión personal, tan válida como la de cualquiera que opine lo contrario pero si no lo creyera así, ya me habría dedicado a otra cosa, que oportunidades he tenido bastantes.
En fin, creo que se puede hacer un diseño significativo sin grandes hazañas, simplemente sabiendo decidir. Pero… ¡qué difícil es decidir! Y sobre todo, decidir bien.
Bueno, aquí dejo algunas de las acepciones que proporciona el diccionario de la RAE sobre la palabra política -sólo recojo las que tienen más que ver con el tema que nos ocupa-:
- adj. Cortés, urbano.
- adj. Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado.
- Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
- Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.
- Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.
- Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.
- Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.
Cuando digo que el diseño es político, me refiero a las acepciones tercera y quinta, especialmente a esta última.
Un abrazo.

quique dijo...

ahí estamos…
qué difícil es decidir!!!
esperemos poder hacerlo, al menos de manera cuasi libre… y cuando no, que los que decidan no sean muy duros con el resto!

:)

muchas gracias!
abrazo

q