viernes, 25 de julio de 2008

Diseñar para todos

En diciembre de 2007, Sebastián García Garrido de la Universidad de Málaga me invitó a impartir una conferencia en el curso de doctorado que dirige en la Universidad de Málaga.
Mi conferencia se titulaba Diseñar para todos, un título que puede proporcionar alguna pista sobre el tema que traté: el retorno a la conciencia social que se corresponde a lo que se ha denominado la “teoría social del diseño” y que nació en el siglo XIX de la mano de John Ruskin, Henry Cole y William Morris, triunfó con el Movimiento Moderno entre los años 1920 y 1950, casi desapareció del panorama en la década de 1980 y se ha convertido desde finales de los noventa en un tema de creciente actualidad.
Porque hoy en día comienza a ser habitual entre diseñadores, pero también entre políticos y responsables de instituciones, hablar de “Diseño para todos”, “Diseño accesible”, “Diseño centrado en el usuario” y “Diseño universal”, por mencionar algunos de los términos que se emplean para referirse a una manera de proyectar en diseño que tiene presente las necesidades del usuario pero no sólo como consumidor sino como persona en el sentido más amplio de la palabra y que, por tanto, comprende tanto los aspectos físico como los emocionales.
En Diseñar para el mundo real, un libro publicado en 1971 por Victor Papanek, diseñador, educador, profesor y escritor que falleció en 1998, después de dedicar –al inicio del libro- unas duras frases tanto al diseño industrial como al diseño publicitario, aseguraba que “en la era de la producción en masa, cuando todo debe ser planificado y diseñado, el diseño se ha convertido en la herramienta más poderosa con la que el hombre da forma a sus artefactos y ambientes (y, por extensión, a la sociedad y a sí mismo). Esto demanda una gran responsabilidad social y moral del diseñador. También demanda una mayor comprensión de la gente por aquellos que practican el diseño y más entendimiento del proceso de diseño por el público.”
No sé si el diseño es una herramienta tan poderosa como creía Papanek pero sí estoy de acuerdo con él en que diseñar supone tanto una responsabilidad social y moral, como una mayor comprensión, por parte de profesionales del diseño, instituciones y empresarios, de lo que realmente necesitamos los seres humanos.
En un post que viene a continuación de éste, encontraréis las imágenes de la presentación que acompañó a mi conferencia.